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domingo, 1 de junio de 2014

¿Has dicho alguna verdad en las últimas 24 horas?

El motor de la ilusión
“¡Han llegado los reyes!” Esta frase sale por la boca de niños emocionados mientras despiertan a sus padres todos los años en millones de hogares del mundo. Y esta frase es una mentira. Una mentira que moviliza todos los años a millones de personas en los lugares más recónditos del planeta. Pero al fin y al cabo, no es algo que le produzca daño y secuelas morales a nadie. Todo lo contrario. Llena de alegría y emoción a los más pequeños, y de ilusión y expectativas las semanas previas por ver cumplidos sus deseados caprichos.
Todos los años escuchamos frases del estilo de “Vamos a bajar los impuestos”, “Vamos a subir el salario mínimo” o “Va a bajar la cifra del paro” en una serie incontable de meetings políticos, que aparecen en la portada de numerosos periódicos nacionales y que resumen el guion de noticias y telediarios. Estas afirmaciones son el resultado de promesas electorales debido a las cuales miles de votantes acuden a las urnas a dar su apoyo a uno o a otro partido político, fruto de la ilusión por una futura situación del país mejor a la actual. Pero todas estas promesas suelen quedarse en un engaño.
Estos ejemplos ratifican que la ilusión en muchos casos suele ser fruto del engaño. No podemos saber si esas promesas de los políticos van a ser realidades en un futuro, pero si tuviésemos que apostar porque van a cumplirse, un razonamiento lógico nos llevaría a no hacerlo.

En cambio, la ilusión que siente un niño en el día de epifanía, su esperanza por convertirse en Cristiano Ronaldo, en Messi o en una princesa, no es comparable con la de un adulto por el cumplimiento de unas promesas políticas. Pero estas fantasías que tanto ilusionan al niño, son un engaño, o al menos en su gran parte, de manera que esta ilusión esta movida y condicionada por la mentira.

No es tan malo como lo pintan

Los humanos, nos hemos acostumbrado a usar la mentira como un medio para vivir, sustituyéndola casi por completo por la verdad que hoy día tanto cuesta admitir. Tanto es así, que según un estudio, nos creemos una de cada dos mentiras, es decir nos creemos la mitad de ellas. Nos engañamos unos a otros constantemente, pero como nadie sabe nada, nos lo seguimos creyendo y no mejoramos en nuestra capacidad de detectar todas esas mentiras y entramos en un bucle de engaños del que es complicado salir. Sin embargo, ¿es engañar siempre algo malo? Puede que no sea así.
Realmente la mentira es útil a veces. Un claro ejemplo son los animales. Estos se hacen los muertos muchas veces cuando el ser humano se quiere aprovechar de ellos. La mentira que han hecho les ayudará luego a poder sobrevivir si es que las personas los despreciamos por “no tener vida”.  Hay que decir también, que este suceso de creernos la mentira de estos animales o de cualquier otra cosa, es porque, como dijo Feldman, nuestro cerebro tiende a creer que todo lo que ve y detecta es verdad. Así por ejemplo, cuando vamos por la calle y vemos a un señor “flotando” en el aire, tendemos a pensar que no es verdad, pero no somos capaces de ver el por qué, y nos acabamos creyendo su engaño y ahí es donde está la magia de estas personas.

Las reacciones que solemos tener cuando nos enteramos de que alguien nos ha ocultado la realidad sobre algo es en muchos casos enfadarnos. ¿Debería realmente eso ser así? Siendo objetivos, no. Porque todos mentimos alguna vez y no es agradable que alguien se ponga en tu contra por haber hecho algo mal. Más que nada, deberíamos aprender a ponernos en la situación del otro y ver qué le ha podido llevar a mentir y si es razonable o no. La actitud que solemos tener ante la demostración de una mentira demuestra que los seres humanos miramos poco más allá de nuestro ombligo, sin saber qué ha podido llevar a otra persona a realizar este tipo de actos.


La mentira no es al fin y al cabo algo tan malo, es simplemente algo que los humanos tenemos que utilizar como un recurso para salir de situaciones que no serían idóneas para todos, y muchas veces nos alivia bastante de cargas que pueden resultar bastante pesada. Mark Twain dijo una vez: “Nadie podría vivir con alguien que dijera siempre la verdad”. Y qué razón tenía. Imagina vivir con alguien que nunca mintiera, te daría más de una decepción porque como se suele decir, la verdad duele.

Somos lo que mentimos

La mejor palabra para definir la mentira no es ni bueno ni malo sino sencillamente humano.Es tan propia de nuestro día a día como ir al instituto o el acto reflejo de respirar.Puede ser desde un método para la supervivencia hasta una fuente de ingresos,lo que nunca dejará de ser es pura imaginación.¿es mi propia personalidad una simple máscara de mis engaños?


Cuando una persona se levanta para empezar un nuevo día no lo hace planeando previamente que diferentes mentiras va a decir ese día, ni en que momento ni para que fin.Simplemente estas van surgiendo según transcurre la mañana.Las diferentes personalidades, actitudes y estados que manifestamos dependiendo de con quien nos estemos relacionando se solapan formando una capa que oculta nuestro más profundo y verdadero yo interior.Mas esto no solo afecta a los que rodean a cada uno, nosotros mismos nos creemos la gran película de ficción que hemos tramado lo cual nos otorga una seguridad que parece verificar lo que no es cierto.


Las mentiras se asemejan a una bola de nieve rodando por un valle nevado,a medida que desciende aumenta de tamaño y velocidad, pero finalmente acaba estrellándose o derritiéndose.Todo lo que decimos nos acaba rebotando como nuestro reflejo en el espejo.Y lo que empieza siendo una nimiedad insignificante termina como una decisión que marca el desarrollo de tu vida.


Un mentira puede significarlo todo o nada.De esto depende la importancia y convicción que le des y la actitud hacia ella de los demás.Es prácticamente imposible no mentir en toda una vida, pero tú puedes controlar la magnitud de tu engaño y el efecto de este.



Miento, luego existo.


Miento, luego existo


Para empezar a hablar sobre la mentira, cabe aclarar brevemente que es: se dice de una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa. Dicho esto, hay que ser un poco radicales, e ir a la raíz del asunto, ¿por qué mentimos?
                                                            
En multitud de ocasiones la mentira llega a formar intrínsecamente parte de nuestra vida cotidiana, la empleamos con tanta frecuencia, que llega un punto en cual ni nosotros mismos somos conscientes de que estamos mintiendo, esto desvirtúa un poco el significado de la palabra, puesto que si no somos conscientes de que estamos mintiendo, ¿estás realmente mintiendo?, ¿puede convertirse una mentira en tu verdad? Como dijo el ensayista estadounidense Elbert Hubbard: “la mentira es un triste sustituta de la verdad, pero es el único que se ha descubierto hasta ahora”. Esto viene a decir que si con mucha frecuencia empleas una misma mentira, llega en un momento que se te olvida la verdad, y es aquí cuando caes en las garras del autoengaño, que aparece cuando deseas tanto que algo sea como tu quieres, que se te olvida como es realmente. A lo largo de la evolución del ser humano la mentira se presenta como un recurso indispensable para la misma evolución de este, puesto que es un recurso fácil de usar y muy efectivo a corto plazo.


         Partiendo de la base de que todo ser humano miente o ha mentido, los que frecuentan la mentira suelen ser personas acomplejadas o inseguras de si mismas, que mienten para buscar la aprobación o admiración de los demás.

Mi verdad de la mentira

Según la concepción de los filósofos clásicos el hombre sería un ser que lucharía por erradicar la mentira de la sociedad para conseguir que esta sea cada vez más segura y éticamente perfecta. Sin embargo según los descubrimientos neurobiológicos, evolutivos e incluso filosóficos la mentira es una estrategia que todos los organismos utilizan para sobrevivir y obtener ventaja frente a sus contrincantes. ¿Nos convierte esto en organismos determinados para utilizar la mentira como estrategia? ¿Esta estrategia la usamos sólo en relación con el entorno o la utilizamos con nosotros mismos? Como resultado de la batalla entre el uso de la mentira y la necesidad de detectarla se produjo un desarrollo del campo haciendo posible conseguir una capacidad cada vez mejor. ¿Pero es posible pensar que gracias a este desarrollo alcanzado el hombre es capaz de superar esos impulsos instintivos?
En el mundo real nuestra percepción es que la mentira funciona y obtiene resultados positivos. Lo podemos ver en la naturaleza con plantas y animales donde el camuflaje se usa como mecanismo de defensa pero también como ataque. Vemos además, que en las relaciones humanas esta estrategia también obtiene resultados positivos y constantemente estamos desarrollando mecanismos para mejorar por un lado la capacidad de engañar a los demás así como la posibilidad de detectar el engaño al que nos quieren someter. Podemos pensar que en las relaciones sociales nunca mostramos nuestras verdaderas intenciones para de esta forma obtener ventajas así como para conseguir seguridad y control sobre la situación.
Este afán de intentar ser siempre más que los demás, nos conduce en ocasiones a hacer un uso excesivo de la mentira, transformándonos en personajes total o parcialmente ficticios. Aquí podríamos aplicar aquello de que "los mentirosos tienes las piernas muy cortas". Si edificamos una vida sobre la mentira, ésta acabará por venirse abajo.
Pero podemos llegar más lejos y concluir que el hombre necesita la mentira como medio para llevar a cabo su vida y para ello construimos una imagen falsa tanto del mundo como de nosotros mismos. Esta capacidad de autoengaño mejora nuestra autoestima, nos vemos mejor y más positivamente de lo que realmente somos, así como construímos una imagen falsa y pasamos por alto las contradicciones a las que la vida cotidiana nos somete. Esta estrategia de autoengaño pasa, sin embargo desapercibida al hombre.
Hablando de la mentira, aparece por lógica complementaria, el término "verdad". Aquello que conocemos como verdad, ha sido dictado por el hombre, está sujeto a juicio y en realidad, nada es verdad para toda la humanidad. Son por tanto, dictámenes que el hombre formula con el anhelo de poder elevar a la categoría de verdad universal, pero quedan sin embargo rebajadas a mentiras disfrazadas.
      Pero podemos discutir si como consecuencia del proceso evolutivo que ha dado lugar a la aparición de nuestra inteligencia el hombre como ser que utiliza su libre albedrio puede superar el uso de la mentira. Desde el punto de vista moral, matizamos aquellas mentiras que son formuladas con el propósito de lograr un objetivo, de agradar a alguien, de dañar a alguien o simplemente de sobrevivir.
Moralmente, aquello a lo que nos conduce la mentira, no nos satisface. Unos cimientos falsos acaban por desmoronarse tarde o temprano y todo se nos viene encima.
      Para lograr aquello que nos proponemos, debemos imponernos a los demás, esto es cierto por cruel que resulte, lo importante es hacerlo a través de métodos legítimos, que nos permitan que al acabar el trabajo, podamos mirar atrás y sentirnos orgullosos de aquello que hemos logrado, y sobre todo de cómo lo hemos logrado.

La respuesta depende de ti

Verdad, mentira. Sinceridad, engaño. Son términos con los que convivimos a diario, y en cada acción que llevamos a cabo entran en juego. No hay cosa que hagamos o digamos en la que no nos planteemos si hacerle caso a nuestro “ángel” que nos habla por el oído derecho o a nuestro “demonio” que nos susurra por el otro. Uno nos dice actuar correctamente y el otro dejarte llevar por la mentira para alcanzar tu objetivo. Pero… ¿Es siempre nuestro “demonio” el malo de la historia?

Una cosa está clara, la mentira es una cualidad más del ser humano, y la ponemos en uso para llegar más lejos en nuestro objetivo cuando no funciona la transparencia en nuestras acciones. El engaño se ha convertido hoy en día en un mecanismo muy efectivo, ya que por defecto solemos creer que lo que vemos y oímos es verdad. En las campañas políticas se hace uso a menudo de esto último, aunque eso sería ya meterse en otros temas…

El engaño ha demostrado ser una característica ventajosa. Es algo flexible, se adapta a cualquier circunstancia en la que nos encontremos implicados y nos sirve como escapatoria ante algún problema, anteponiéndolo a decir la verdad, ya que esta podría ser comprometida por algún motivo. ¿Y qué pasa si nos descubren la mentira? Como seres humanos que somos, nos regimos por la ley del mínimo esfuerzo, por lo que preferimos inventarnos otra nueva mentira sobre la marcha a tener que decir la verdad y explicarla. 
Entonces, si recurrimos tanto al engaño (a veces incluso inconscientemente), ¿Porqué lo vemos como algo malo considerándose una costumbre diaria en nuestras vidas? Los individuos mentimos sabiendo que lo hacen nuestros semejantes pero confiando, y consiguiendo buena parte de las veces, que en nuestro caso la mentira consiga su objetivo; pero hay un problema: la mentira deja un rastro de derrota para nuestro orgullo. Además preferimos que nos digan la verdad a que nos mientan, ya que aborrecemos que nos engañen. En definitiva, al mentir herimos nuestro propio orgullo, ya que estamos haciendo lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

Los seres humanos somos de los pocos seres vivos, por no decir los únicos, que podemos resistir nuestros “instintos animales”. La respuesta a la pregunta de si has dicho alguna verdad en las últimas veinticuatro horas depende de nosotros mismos, ya que somos libres en elegir si decir la verdad o recurrir a la mentira. Tú decides. Y es eso, nuestra capacidad de negar nuestros impulsos y decidir por nosotros mismos lo que queremos es lo que nos distingue del resto de individuos.


Mentira, o también llamada, la gran verdad.

La verdad, al igual que muchos temas, ciencias e incluso personas en la vida se rige por ciertos criterios, véanse, la coherencia lógica, la autoridad, la evidencia… Al fin y acabo son métodos para hallar la verdad verdadera. Pero, ¿es estrictamente necesario saber cual es el criterio utilizado para conocer la verdad?             Muchas veces la verdad esta expuesta a críticas y contradicciones, pero empleando la lógica, al que ha dicho la verdad no debería preocuparle que sea cuestionada porque en teoría es incorregible.
            La verdad se puede ver afectada por diversas razones, por lo que también damnifica a sus criterios, ¿o no es así? El criterio de evidencia seria el que aparentemente es algo obvio, por ejemplo, una persona que tiene fiebre es consciente de que si toma una medicina especial su fiebre disminuirá mejorando así su estado, pero decide no tomarlo porque en ese momento dice que esa medicina no le va ha ayudar en absoluto, que simplemente produce un efecto placebo.  Esta persona esta diciendo que la verdad de que si tomas esta medicina te curas es mentira, no obstante esto no afecta de ninguna manera al criterio por el cual hemos deducido la verdad.
            En conclusión, lo que resalto de este texto es que no es necesario saber que criterio estas utilizando para conocer la verdad ya que lo importante es lograr acceder a la misma.


La mentira es nuestra sombra.

¿Hemos dicho alguna verdad en las últimas 24 horas?
Yo más bien preguntaría si no hemos dicho ninguna mentira, estamos condicionados por ellas, lo llevamos con nosotros, es como nuestra sombra, es evolutivo, aunque eso no quiere decir que todos mintamos ni que mintamos a los mismos niveles.

Hay quien dice lo que llamaríamos mentirijillas, mentiras que uno prácticamente no se da cuenta de que ha dicho, pero mentiras al fin y al cabo. Un ejemplo seria cuando quedamos con alguien y este nos dice: En 5 minutos estoy allí para luego tardar 10 en llegar, ¿es una tontería?, sí, pero sigue siendo una mentira.
En cambio, hay quién miente a lo grande, estamos también rodeado de ellos, estafadores, corruptos, políticos, pero tampoco tenemos que irnos tan lejos.

Pero no solo engañamos a los demás, también nos engañamos a nosotros mismos, lo conocido como autoengaño, pero no tiene por qué ser siempre mintiendo, algunas acciones pueden causar un efecto parecido, como cuando copiamos en un examen, no estamos diciendo ninguna mentira, pero es una en sí, el acto de falsificar nuestro conocimiento para obtener beneficio.

Y dentro de toda esta tormenta se encuentran otro tipo de mentiras, las buenas, las “Little lie”, mentiras que decimos para ahorrar dolor, para evitar que sufra la gente que queremos, son unas mentiras con un objetivo distinto, con un objetivo bueno. “El fin justifica los medios” decía Maquiavelo.

Compañero Inseparable

El hombre, desde sus principios, ha estado impulsado por una capacidad que posee, la cual se ha ido desarrollando y perfeccionando con el paso del tiempo, la mentira. Esta capacidad no es específicamente humana, también se da en muchos otros seres vivos, no obstante, el progreso de ésta ha sido inmensamente mayor en el ser humano. ¿Somos adictos a la mentira? ¿Realmente es una necesidad? ¿Nos estamos automintiendo?

Mentir está en contra de los cánones morales de muchas personas y está específicamente prohibido como pecado en muchas religiones. La tradición ética y los filósofos están divididos sobre si se puede permitir a veces una mentira (pero generalmente se posicionan en contra).

Por otro lado, si el hombre no la necesitara, no la usaría con tanta abundancia con la que acostumbra. Cuando oculta la verdad, y lo hace con fines malvados, lógicamente, se califica de amoral. Sin embargo, en determinadas ocasiones, el hombre no tiene intenciones escondidas tras la mentira. De hecho, muchas veces lo hace inconscientemente, muchas veces el hombre se engaña a sí mismo. A tal punto ha llegado que, se podría afirmar que el hombre vive con una considerable dependencia a la mentira. 

Un estudio realizado en 2006 por el profesor Carles Bond y la psicóloga Bella DePaulo sacó en claro que la gente tan solo es capaz de diferenciar la mentira de la verdad en un 47% de las veces. El hombre es un ser habilidoso en esta actividad, los sujetos que son engañados, por tanto, solo se percatan de que están siendo engañados aproximadamente en la mitad de las ocasiones.

Estamos habituados al acto de la mentira, el cual es difícil que sea descubierto, de muchos de ellos que nos suceden constantemente, no nos percatamos. De hecho, en bastantes situaciones ocurre que no se percata ni el propio mentiroso. 

Un medio social necesario

 La mentira se ha convertido en un hecho habitual e inevitable y por ello vamos a entenderla como un medio social necesario para el correcto y normal desarrollo de la vida en colectividad. ¿Pero por qué?

 Una mentira es una declaración realizada por alguien el cual sabe o piensa que es falsa total o parcialmente, esperando que los oyentes le crean. La realidad es ocultada y la mentira está en contra de los cánones morales. A pesar de esto es muy utilizada por un simple hecho, es necesaria para la supervivencia e igual que puede provocar desconfianza y desunión, también puede tener el positivo efecto antagónico al mencionado. La manipulación de los medios de comunicación, lo políticamente correcto e incorrecto, "el buen pensante y el buen diciente" son ejemplos de que la mentira se da con gran fuerza en nuestra sociedad. ¿Acaso es negativo mentir a una amistad sobre lo guapo o no que se ve? La "mentira piadosa". La sinceridad y la verdad han sido pautadas y reguladas por la sociedad existiendo un punto de inflexión entre las mentiras que realmente ofrecemos todos los días de nuestra boca y las mentiras que pueden crear dicha desconfianza y romper el bienestar de una relación con los demás. Si seguimos teniendo en cuenta la mentira como un medio de supervivencia debemos hacer mención especial al autoengaño. Se trata de una estrategia mental que permite esquivar la realidad en una inconsciencia deliberada en mayor o menos medida. Así evita asumir consecuencias de los propios actos que realizamos o no ver ciertos aspectos personales o del entorno desagradables. El autoengaño es por tanto otro ejemplo de la mentira como medio de supervivencia que se da por uno mismo pero en consecuencia de la sociedad. La mentira además de ser necesaria es de un carácter evolutivo que nos brinda otra oportunidad más para mantenernos en este entorno que actualmente ha hecho del engaño algo más que habitual. Todos los días traspasamos la verdad y ya sea a nosotros mismos o a otros, damos lugar a no expresar la realidad parcial o totalmente.

 Recogiendo todo lo expuesto, diría que la actual definición tanto de mentira como de autoengaño debiera darse como un rasgo evolutivo del ser humano, que a lo largo del tiempo se ha hecho necesario y ventajoso para su adaptación al medio. Una nueva forma de supervivencia.




sábado, 31 de mayo de 2014

La mentira cual iceberg

La mentira es, en realidad, algo que está presente en nuestro día a día, no mentimos sólo cada vez que no le decimos la verdad a alguien, sino cada vez que no somos nosotros mismos, que no decimos lo que pensamos o que no mostramos nuestra verdadera forma de ser, eso también es mentir, ya que estamos dejando ver una de nuestras infinitas caras de quita y pon. Con lo cual, es realmente difícil no haber mentido en un día entero.

 La mentira no es algo específicamente humano, la mentira es usada por todo tipo de seres, desde los genes que se copian unos a otros, hasta los camaleones los cuales camuflan su piel. Aunque el ser humano ha llevado la mentira a un nuevo nivel, la mentira humana es extraordinariamente sofisticada, y está tan asimilada en nuestro día a día que la mayoría de las veces que mentimos, no sabemos ni que lo estamos haciendo. Por ejemplo, cuando estás hablando con un profesor y te comportas de una forma especialmente educada, estás mintiendo, no estás mostrando tu verdadera forma de ser, sólo estás mostrando una manera que has aprendido de comportamiento ante ciertas personas, no es tu manera de actuar real. Y, cuando hablamos de mentir a alguien inconscientemente , en realidad, antes que a él, nos engañamos a nosotros mismos creyendo que nuestra propia mentira es verdad, creando una burbuja de mentiras que asemejan una realidad falsa.

Y, ¿cómo podemos saber cuándo nos mienten, o cuándo no? La mentira, como ya he dicho antes, ha llegado a un nivel de complejidad increíble. Hay una media de un 47% de posibilidades de acertar en si alguien está mintiendo o no, es como tirar una moneda al aire, es pura casualidad adivinar y, no sólo eso, sino que hay más posibilidades de adivinar si alguien miente a través del inconsciente. Es esa sensación que te invade cuando crees que te ocultan algo la que el inconsciente nos hace transmite.

Como podemos comprobar, en realidad, la mayor parte de la mentira pasa cada día ante nuestros ojos, y ni siquiera nos damos cuenta, hay veces que lo hacemos sin saberlo y otras que sabemos que estamos rodeados, aunque no queramos relacionar esa sensación de rareza a lo que realmente nos quiere transmitir, la falta de realidad. Y, a pesar de no ser algo únicamente humano, nosotros somos los que hemos llevado a la mentira a un nuevo nivel, a un nivel en el que la parte de nuestro cerebro de la que menos consciencia tenemos, forma una buena parte.

La mentira que conocemos no es ni una cuarta parte de la amplitud de la misma

Mentira Como Moneda de Cambio


Mentir  está a la orden del día. Usamos la mentira como moneda de cambio ante cualquier compromiso y estamos acostumbrándonos a ellas. Pero, al engañar a otro, ¿nos estamos engañando a nosotros mismos?
Cada individuo sabe que todos sus semejantes mienten, cada día que pasa hallamos más habilidad y destreza en el arte del engaño y casi se está viendo como algo normal.
Como dice Feldman: “El engaño ha resultado ser una cualidad ventajosa “. Destacamos que el que engaña tiene la iniciativa, no solo de crear el suceso relativo con la creatividad y flexibilidad que guste en ese momento, sino de obtener una segunda información y ocultársela al su oyente.
Solemos mentir sin darnos cuenta ya que la mentira nos parece tan insignificante que pasa desapercibida en nuestras acciones cotidianas y la asumimos la mentira como argumento vital. Por ejemplo, al peinarnos y echarnos colonia para camuflar nuestro aspecto y olor. Nos creemos lo que olemos o lo que queremos oler, o como decía Feldman , nos creemos lo que vemos o lo que queremos ver y destruimos la información después de captarla.

Hay muchas excusas para usar la mentira, lo cierto es que todo está en  nuestra mente y depende de nuestro propio juicio, aunque estamos convencidos de que sabemos captar cualquier  mentira.  Pero solo seremos capaces de decir la verdad si esa verdad es una defensa a toda costa.

El mundo necesita mentiras

Las mentiras han llegado a tal nivel de aceptación en nuestra sociedad que la utilizamos como excusa para todo. No somos conscientes de las veces que la utilizamos como recurso en la vida real, bien sea para salir de un apuro en el colegio, hacerle una broma a un amigo o para que nuestros padres no nos regañen. No somos los únicos que utilizamos la mentira, la mentira es un recurso de todos los seres vivos, desde los mas pequeños a los mas grandes.

El ser humano al ser lo mas inteligente utiliza por tanto las mentiras, engaños y camuflajes mas complejos llegando al punto en el que nos engañamos a nosotros mismos. Siempre decimos que queremos saber la verdad pero, ¿esto es cierto?. Nos pasamos el día mintiendo pero a su vez suplicando que no nos mienten a nosotros. ¿Si la mentira existe de hace tanto tiempo, no será que la necesitamos? ¿Es una forma de defensa?

La mentira la utilizamos como mecanismo para defendernos en cuanto podemos e incluso nos engañamos a nosotros mismos. Creemos lo que queremos creer, lo que nos conviene, ya sea mentira o verdad y si lo pensamos detenidamente el mundo se a formado a base de mentiras, todos mentimos y casi nunca decimos la verdad, es mas, la mayoría de las veces no acertamos si es verdad o mentira lo que nos dicen. Cuando nos dicen la verdad nos duele aunque necesitemos saberla. Somos felices mintiendo, mentimos a todas horas, mentimos tanto que llegamos a cuestionarnos si hemos dicho alguna verdad en las ultimas 24 horas.

Atajos.

¿Mentimos adecuadamente?

Una mentira es una declaración realizada por alguien falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total. Es una capacidad social integrada en el ser humano dedicada a mejorar las relaciones con los demás; es una característica para sobrevivir. Es decir, la mentira es una parte de nuestras vidas.No nos van a calificar por mentir bien o mal, o mejor o peor, simplemente tenemos que mejorar la mentira con la técnica. En ciertos casos es mejor mentir o incluso mentirnos a nosotros mismos para poder salvar un situación. La mentira es un atajo vital para el ser humano.

Cuando vamos a una peluquería a cortarnos el pelo mentimos al menos tres veces, la primera mentira es hacia nosotros mismos pensando que todo va a salir bien y como nosotros hemos pensado; la segunda, cuando terminan de cortarte el pelo y tienes que decirle al peluquer@ que está genial y te encanta el corte; y la tercera, cuando llegas a tu casa y te engañas a ti mismo diciéndote que no está tan mal.

Aquí hemos utilizado la mentira como atajo en los tres casos, en el primero nos mentimos diciéndonos eso para no ir de mala gana al peluquero o simplemente no ir, en el segundo caso utilizas la mentira como atajo social para no crear una mala relación con otra persona y en el último caso nos engañamos a nosotros mismos para no pensar continuamente que estamos muy feos con ese nuevo peinado.

Si la mentira fuera únicamente una atajo vital del humano estaríamos haciendo un uso perfecto de ella, es decir mentiríamos adecuadamente, el problema que no podemos olvidar de la mentira es que es una capacidad poco controlable, es algo que muchas veces no podríamos calificar como acción ya que la realizamos inconscientemente. De tal poder es la mentira que podemos vivir en una ficción constante; desarrollar a través de nuestro inconsciente una personalidad, una manera de actuar y unos ideales vitales no propios, influenciados por cosas que vemos, escuchamos o sentimos que son llevadas hasta nuestro interior no consciente.

La mentira, el camino fácil.

A mi parecer podemos destacar varios tipos de mentira; en concreto 3:
  • Mentiras malas/maliciosas: Aquellas que no benefician a nadie y dificilmente al que las dice. Se utilizan para hacer daño y dejar mal a personas. Un ejemplo sería las injurias o bulos sobre otras personas.
  • Mentiras 'piadosas': Se usan para evitar males mayores u otro tipo de situaciones. El típico: '¿Me queda bien el vestido?' o '¿Está buena la comida?'; en las que si la respuesta real es no, se suele contestar con un sí.
  • Mentiras humorísticas o bromas: Con, simplemente, una finalidad humorística y de entretenimiento.
Según ese tipo de mentiras la realidad se puede afrontar de varias maneras:
A través de la verdad, siendo honesto en todo momento y vivir lo que ello conlleva. Afrontando los problemas de primeras e intentando sobrellevarlos. Puede que sea la forma menos indicada de vivir, ya que muchas veces sólo trae problemas, pero después de todo te puedes llegar a sentir bien contigo mismo al ver que se es sincero y que al afrontar esos problemas lo más probable es que desaparezcan. No se usa ningún tipo de mentira, tal vez la humorística a veces.

A través de la mentira, mintiendo y ocultando cosas. El camino fácil, un camino en el que se evitan muchos problemas y quebraderos de cabeza. Se utilizan todos los tipos de mentiras, y normalmente carece de recompensa moral como en de la verdad. El uso de la mentira maliciosa suele ser

A través de 'ambos', de forma mixta. Saber cuando usar cada uno, sin hacer uso apenas de la mentira malicosa. Se utiliza, como he dicho antes, la verdad y la mentira, la piadosa y humorística mayoritariamente, cuando es conveniente. A mi parecer la mejor manera, sin ser tan extremista como las anteriores, e intentado lo mejor tanto para ti como para los demás.


Cada uno en esta vida sigue su camino y lo que a él le parece más correcto, cada uno con sus valores morales y puntos de vista, pero unos donde, si perjudican, que sea a ti, y no a los demás.

A veces me llamo Isidro

El ser humano es mentiroso por naturaleza, usa la mentira como medio para evitar o llegar a todo tipo de situaciónes, generalmente enfocada a su propio beneficio. Nunca hablamos sobre ella, pues es algo que en el fondo nadie quiere admitir que usa constantemente en su día a día, y aun siendo tan impredecible, se ve venir desde lejos. Es muy llamativa la idea de que a parte del sexo y el dinero la mentira es lo siguiente rueda que mueve el mundo... 

 Es tal el grado de desarrollo de la mentira en nuestra sociedad y en nuestra vida que es algo que vemos con total naturalidad e incluso utilizamos con nosotros mismos cerrando nuestra visión a la cruda realidad que a veces nos envuelve, inventando nuevos mundos por los que movernos y mostrar a los demás, es decir, autoengañándonos. Se podría afirmar que nunca podremos conocer a alguien en toda su totalidad pues casi nadie deja entrar a otro en su mundo más interior, donde la mentira no existe, donde cada uno es como es, sin máscaras creadas mentira a mentira. Estas máscaras se crean sistemáticamente, sin darnos si quiera cuenta ya que como menciono anteriormente, está tan arraigado, que esas pequeñas mentiras son algo sin ninguno tipo de significado para nosotros, algo que hacemos instintivamente, como si estuviera guiado por el subconsciente. Lo increíble es cuando llega un punto en el que nos creemos las máscaras, viéndolas como algo más verdadero que lo que realmente somos.


En un segundo bloque, dejando a un lado los autoengaños o mentiras sobre nosotros, están las mentiras que usamos para conseguir aquello que queremos. Es tal el coste de nuestro placer y bienestar hoy en día, que no nos importa el cómo alcanzarla, y claro, lo mas sencillo, el camino rápido, es mintiendo. Ya sea para conseguir un trabajo o ganar un premio por ejemplo, el ser humano usa la mentira generalmente escudada en que el fin justifica los medios, sin importar a quien se lleven por delante. Pero no nos damos cuenta de que la mentira es util a corto plazo y nos destruye a la larga. Es duro darse cuenta de que todo lo que tienes en la vida lo has conseguido a base de trampas y mentiras, ver como todo a tu alrededor es puro vacío, como si fuera otra mentira.

Así es la mentira, un manto de ideas que recubre las verdades, que las encierra dentro de un búnker y que a fin de cuentas tenemos en nuestra mano abrir y no queremos, porque el ser humano siempre busca su beneficio del modo mas fácil posible y la mentira es uno de esos modos, una forma de pasar un obstáculo sin saltarlo. Sin embargo no podemos olvidar que la mentira es nuestra perdición si no sabemos controlarla y que si hacemos algo por nosotros mismos con la verdad por delante nos sentiremos infinitamente más gratificados y tendremos la conciencia tranquila de saber que lo que tenemos es fruto del juego limpio.

viernes, 30 de mayo de 2014

El camino que siempre lleva donde queremos


A lo largo de la vida aparecen problemas que ponen nuestro orgullo en peligro, por eso creamos una realidad paralela que la mostramos a los demás como si de la propia realidad se tratase. La mentira es un camino fácil pero la pregunta no es por qué mentimos a los demás, si no por que nos mentimos a nosotros mismos.

¿Que hecho en la vida puede hacer que nos inventemos una realidad tan compleja que nosotros mismos nos la creamos sin darnos cuenta? Muchas veces cuando nos ponen en evidencia nos inventamos cualquier mentira para no herir nuestro orgullo, y en cuestión de segundos, inventamos una mentira tan sumamente compleja que en ocasiones llegamos a olvidarnos de que es más que una mentira, de hecho, tan solo la mitad de las mentiras que contamos o que nos cuentan son descubiertas.

La mentira podría ser definida como una capacidad que aparece con la necesidad de crear nuestra propia realidad para ajustarlas a nuestros conveniencias sin importar si tiene que ver o no con la verdadera realidad. Realmente la mentira es una capacidad positiva que como todo en la vida puede convertirse en algo negativo si se abusa de ella. ¿El que mejor miente mas inteligente es? Puede ser, ¿y por qué no?, inventarse una mentira en cuestión de segundos que se ajuste a tus necesidades y que no desentone con la realidad para que los demás se la crean es un verdadera hazaña digna de un pensador.

El mismo Aristóteles se cuestionó las bases de las mentiras, pero no era algo fácil, es más, es algo tan sumamente abstracto y subjetivo que se hace difícil tan solo de definir o de buscar una patrón que explique lo que nos lleva a mentir o a autoengañarnos con tanta frecuencia.


La mentira es una camino fácil, pero hay que saber recorrerlo sin salirte. Tendemos a engañar y a engañarnos de forma automática para solucionar fácilmente los problemas, pero igual que engañamos, nos engañan, ¿no sería mejor vivir nuestra propia realidad que inventarnos una paralela?

Tropezamos dos y mil veces con esta piedra

     Vivimos en una sociedad mentirosa. Desde siempre ha sido así y, por increíble que parezca, esto nos a ayudado a evolucionar más de lo que nosotros pensamos. Pero, ¿Sabemos cuándo hay que mentir?¿Sabemos lo que hacemos cuando decidimos mentir? Si hay tantas mentiras. . ¿Cómo es que no nos damos cuenta de que nos mienten constantemente?
     Una persona puede ser más mentirosa o menos dependiendo de sus inseguridades, de lo que ésta esperaba ser y lo que es. Pero hay una mentira que nos une a todos como seres humanos que somos, la mentira piadosa. Ésta es la única mentira aceptada, ya que lo haces por el bien de alguien, que necesita escuchar algo en concreto, no lo que está pasando en realidad. Ése sería el momento justo de mentir, y por desgracia, en esta sociedad, cualquier momento es bueno para soltar una mentira, sea o no de este tipo.
      Cuando mentimos, no solo engañamos a los demás sino que también nos autoengañamos, y tarde o temprano, esto repercutirá en algo. Lo soltamos sin pensar, para subirnos la moral, para creernos mejor que alguien, sin tener en cuenta que todo lo que sube, baja. Con esto, abusamos de la confianza que tienen en nosotros las demás personas, y aunque lo lógico sería que ésto no nos llevase a nada, aquí seguimos, mejorando día a día.
       Si mentimos a diario y por tanto, nos mienten a diario (algo en lo que no caemos, si mentimos, también nos mienten), cómo no nos damos cuenta de ello. Si estamos tan acostumbrados, las primeras si nos las creeríamos, pero deberíamos ir aprendiendo. . . y no lo hacemos. Seguimos confiando en la gente, igual que la gente confía en nosotros, y ésto es lo que nos ha hecho seguir avanzando, la confianza.
       Hay que saber cuándo y cómo hay que mentir, no buscando el beneficio propio, porque nunca lo va a haber aunque parezca que sí. No controlamos el futuro, y decir una mentira supondrá algo tarde o temprano, que seguro pasará en los peores momentos. La mentira es una de las pocas piedras con las que el ser humano tropieza casi todas las veces que se la encuentra, no sabemos saltarla o bordearla, pero esto no nos ha impedido seguir evolucionando.

La verdad sobre la verdad y la realidad de las mentiras

El problema que tenemos al decir que algo es verdad, conlleva preguntarse, ¿cuáles son las cosas que nos lleva a decir que algo es verdad?

A lo largo de la historia, se ha visto la verdad como algo que explicar de forma coherente y fiel a la realidad.
Esto, se explica de forma muy simple, la realidad se impone a la mente y el conocimiento corresponde a la realidad. 

Al cabo del tiempo, los pensadores se dieron cuenta de que entre distintas persona, existían diversas formas de pensar sobre una misma cuestión. Para entender esto, empezaron a hacer la distinción entre opinión y razón, haciendo ver que esta última es la única que puede proporcionar un conocimiento verdadero de la realidad.

Por otro lado encontramos la mentira, es algo que la gente utiliza para esconder la verdad de las cosas
Uno puede ser un mentiroso y no tener conciencia plena de serlo, de hecho hay muchísimas personas que viven mintiendo, su conducta, se basa en una mentira sistemática, fomentada por el autoengaño.
Como decía Nietzsche, la mentira más común es con la que el hombre se engaña a sí mismo. 

La verdad y la mentira, son cuestiones relativas, dependiendo el punto de vista desde el cual juzgas, pero únicamente, cuando la razón del hombre puede superar las apariencias de las cosas y puede, distinguir la esencia de las mismas, la verdad es una realidad.