¿Por qué mentimos? ¿Cuándo lo hacemos? El ser humano desde que tiene entendimiento utiliza la mentira.¿Por qué le miente un niño inocente a su madre cuando le pregunta si ha roto el jarrón? Pues básicamente por miedo al castigo.
¿Por qué seguimos mintiendo cuando nos hacemos mayores si ya no nos castigan?.Se nos aumentan los miedos: miedo al rechazo, miedo a perder tu trabajo, miedo al qué dirán, miedo al mostrarte como eres, personas que su vida es una pura mentira e incluso se engañan así mismos, mentiras para ganar dinero, votos, información manipulada .... Esta claro que la sociedad en la que vivimos se mueve así, hasta el punto en que únicamente confiamos en las personas con las que dormimos pared con pared. ¿Podría darse un mundo sin mentiras? Un mundo sin mentiras es una utopía, la mentira es consustancial al ser humano, no queremos sufrir, que no sufran los demás y sacar el máximo beneficio.
El doctor le niega la enfermedad terminal al paciente, uno se ve mejor persona así mismo de lo que es, el tendero vende unos yogures caducados por un día.
En esta sociedad mentirosa irremediable, el individuo se analiza y usa la mentira únicamente frenada por su conciencia.
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domingo, 1 de junio de 2014
CONCIENCIA
¿Has dicho alguna verdad en las últimas 24 horas?
El motor de la ilusión
“¡Han llegado los reyes!”
Esta frase sale por la boca de niños emocionados mientras despiertan a sus
padres todos los años en millones de hogares del mundo. Y esta frase es una
mentira. Una mentira que moviliza todos los años a millones de personas en los
lugares más recónditos del planeta. Pero al fin y al cabo, no es algo que le
produzca daño y secuelas morales a nadie. Todo lo contrario. Llena de alegría y
emoción a los más pequeños, y de ilusión y expectativas las semanas previas por
ver cumplidos sus deseados caprichos.
Todos los años escuchamos
frases del estilo de “Vamos a bajar los impuestos”, “Vamos a subir el salario
mínimo” o “Va a bajar la cifra del paro” en una serie incontable de meetings
políticos, que aparecen en la portada de numerosos periódicos nacionales y que
resumen el guion de noticias y telediarios. Estas afirmaciones son el resultado
de promesas electorales debido a las cuales miles de votantes acuden a las
urnas a dar su apoyo a uno o a otro partido político, fruto de la ilusión por
una futura situación del país mejor a la actual. Pero todas estas promesas
suelen quedarse en un engaño.
Estos ejemplos ratifican que
la ilusión en muchos casos suele ser fruto del engaño. No podemos saber si esas
promesas de los políticos van a ser realidades en un futuro, pero si tuviésemos
que apostar porque van a cumplirse, un razonamiento lógico nos llevaría a no
hacerlo.
En cambio, la ilusión que
siente un niño en el día de epifanía, su esperanza por convertirse en Cristiano
Ronaldo, en Messi o en una princesa, no es comparable con la de un adulto por
el cumplimiento de unas promesas políticas. Pero estas fantasías que tanto
ilusionan al niño, son un engaño, o al menos en su gran parte, de manera que
esta ilusión esta movida y condicionada por la mentira.
No es tan malo como lo pintan
Los humanos, nos hemos acostumbrado a usar la
mentira como un medio para vivir, sustituyéndola casi por completo por la
verdad que hoy día tanto cuesta admitir. Tanto es así, que según un estudio,
nos creemos una de cada dos mentiras, es decir nos creemos la mitad de ellas.
Nos engañamos unos a otros constantemente, pero como nadie sabe nada, nos lo
seguimos creyendo y no mejoramos en nuestra capacidad de detectar todas esas
mentiras y entramos en un bucle de engaños del que es complicado salir. Sin
embargo, ¿es engañar siempre algo malo? Puede que no sea así.
Realmente la mentira es útil a veces. Un claro
ejemplo son los animales. Estos se hacen los muertos muchas veces cuando el ser
humano se quiere aprovechar de ellos. La mentira que han hecho les ayudará
luego a poder sobrevivir si es que las personas los despreciamos por “no tener
vida”. Hay que decir también, que este
suceso de creernos la mentira de estos animales o de cualquier otra cosa, es
porque, como dijo Feldman, nuestro cerebro tiende a creer que todo lo que ve y
detecta es verdad. Así por ejemplo, cuando vamos por la calle y vemos a un
señor “flotando” en el aire, tendemos a pensar que no es verdad, pero no somos
capaces de ver el por qué, y nos acabamos creyendo su engaño y ahí es donde está la magia de estas personas.
Las reacciones que solemos tener cuando nos
enteramos de que alguien nos ha ocultado la realidad sobre algo es en muchos
casos enfadarnos. ¿Debería realmente eso ser así? Siendo objetivos, no. Porque
todos mentimos alguna vez y no es agradable que alguien se ponga en tu contra
por haber hecho algo mal. Más que nada, deberíamos aprender a ponernos en la
situación del otro y ver qué le ha podido llevar a mentir y si es razonable o
no. La actitud que solemos tener ante la demostración de una mentira demuestra
que los seres humanos miramos poco más allá de nuestro ombligo, sin saber qué
ha podido llevar a otra persona a realizar este tipo de actos.

La mentira no es al fin y al cabo algo tan malo,
es simplemente algo que los humanos tenemos que utilizar como un recurso para
salir de situaciones que no serían idóneas para todos, y muchas veces nos
alivia bastante de cargas que pueden resultar bastante pesada. Mark Twain dijo
una vez: “Nadie podría vivir con alguien que dijera siempre la verdad”. Y qué
razón tenía. Imagina vivir con alguien que nunca mintiera, te daría más de una
decepción porque como se suele decir, la verdad duele.
¿Decir la verdad es una virtud?
La verdad es algo que es real y siempre se puede demostrar, sin tener ninguna duda, ya que en el momento que se plantee una sola duda, ya no será una verdad total, ya será una verdad a medias, dando lugar a mentiras.
La verdad puede: la fidelidad a una persona, a una idea....etc. La verdad es tener honestidad, ir siempre con buena fe y ser coherente con lo que se dice.
Las cosas, las personas son verdaderas cuándo son fiables, esto va cargado o unido a muchas cosas.
Siempre, a lo largo de la historia se ha cuestionado "la verdad", pero ¿Qué criterio o qué argumento hay para seguir la verdad?. La verdadera verdad sólo se alcanza con el entendimiento, con la razón, con el diálogo y por supuesto con la propia experiencia que nos da la vida a lo largo de los años. Así, por ejemplo, cuándo vamos teniendo más años, es decir, cuándo ya has madurado tienes o eres más consciente de lo que es la verdad y lo que conlleva la mentira, aunque por muchos años que tengamos y mucha experiencia de la vida, siempre existirá el engaño unido a la mentira y muchas veces a la traición. Por eso, la verdad va unida al corazón y al alma de cada persona.
La verdad siempre nos enorgullece, en cambio la mentira nos puede unir, hundir cómo personas.
Hay que hacerse unas preguntas de: ¿La verdad es subjetiva o objetiva?
¿La verdad es absoluta o relativa?
Para mí, la verdad se puede enmascarar y enredar de muchas formas, pero aquí entra la conciencia de cada uno que es lo que no se engaña.
Para los relativistas, la verdad es lo que cada uno considera que es cierto y por tanto hay tantas verdades cómo opiniones, pero esto, hoy día, está desacreditado por los filósofos actuales.
Para mí, diría que desde que nacemos hay algo que aceptamos porque si o por fe, esto va unido a que el ser humano necesita de una verdad superior, porque la verdad terrenal se está desvirtuando cada vez más, pues ya no creemos en los que no gobiernan, no creemos en la justicia y, ¿Por qué ha pasado esto? Pues yo diría porque han perdido la honestidad, los valores, nos han engañado muchas veces y ya no los creemos, estamos desengañados.
Por eso pienso que siendo sinceros y honestos, estamos mejor con nosotros mismos, esto te hace ser feliz y harás feliz a todos los que te rodean.
La verdad puede: la fidelidad a una persona, a una idea....etc. La verdad es tener honestidad, ir siempre con buena fe y ser coherente con lo que se dice.
Las cosas, las personas son verdaderas cuándo son fiables, esto va cargado o unido a muchas cosas.
Siempre, a lo largo de la historia se ha cuestionado "la verdad", pero ¿Qué criterio o qué argumento hay para seguir la verdad?. La verdadera verdad sólo se alcanza con el entendimiento, con la razón, con el diálogo y por supuesto con la propia experiencia que nos da la vida a lo largo de los años. Así, por ejemplo, cuándo vamos teniendo más años, es decir, cuándo ya has madurado tienes o eres más consciente de lo que es la verdad y lo que conlleva la mentira, aunque por muchos años que tengamos y mucha experiencia de la vida, siempre existirá el engaño unido a la mentira y muchas veces a la traición. Por eso, la verdad va unida al corazón y al alma de cada persona.
La verdad siempre nos enorgullece, en cambio la mentira nos puede unir, hundir cómo personas.
Hay que hacerse unas preguntas de: ¿La verdad es subjetiva o objetiva?
¿La verdad es absoluta o relativa?
Para mí, la verdad se puede enmascarar y enredar de muchas formas, pero aquí entra la conciencia de cada uno que es lo que no se engaña.
Para los relativistas, la verdad es lo que cada uno considera que es cierto y por tanto hay tantas verdades cómo opiniones, pero esto, hoy día, está desacreditado por los filósofos actuales.
Para mí, diría que desde que nacemos hay algo que aceptamos porque si o por fe, esto va unido a que el ser humano necesita de una verdad superior, porque la verdad terrenal se está desvirtuando cada vez más, pues ya no creemos en los que no gobiernan, no creemos en la justicia y, ¿Por qué ha pasado esto? Pues yo diría porque han perdido la honestidad, los valores, nos han engañado muchas veces y ya no los creemos, estamos desengañados.
Por eso pienso que siendo sinceros y honestos, estamos mejor con nosotros mismos, esto te hace ser feliz y harás feliz a todos los que te rodean.
Mi verdad de la mentira
Según
la concepción de los filósofos clásicos el hombre sería un ser que lucharía por
erradicar la mentira de la sociedad para conseguir que esta sea cada vez más
segura y éticamente perfecta. Sin embargo según los descubrimientos
neurobiológicos, evolutivos e incluso filosóficos la mentira es una estrategia que
todos los organismos utilizan para sobrevivir y obtener ventaja frente a sus
contrincantes. ¿Nos convierte esto en organismos determinados para utilizar la
mentira como estrategia? ¿Esta estrategia la usamos sólo en relación con el
entorno o la utilizamos con nosotros mismos? Como resultado de la batalla entre
el uso de la mentira y la necesidad de detectarla se produjo un desarrollo del
campo haciendo posible conseguir una capacidad cada vez mejor. ¿Pero es posible
pensar que gracias a este desarrollo alcanzado el hombre es capaz de superar
esos impulsos instintivos?
En el
mundo real nuestra percepción es que la mentira funciona y obtiene resultados
positivos. Lo podemos ver en la naturaleza con plantas y animales donde el
camuflaje se usa como mecanismo de defensa pero también como ataque. Vemos
además, que en las relaciones humanas esta estrategia también obtiene
resultados positivos y constantemente estamos desarrollando mecanismos para
mejorar por un lado la capacidad de engañar a los demás así como la posibilidad
de detectar el engaño al que nos quieren someter. Podemos pensar que en las
relaciones sociales nunca mostramos nuestras verdaderas intenciones para de
esta forma obtener ventajas así como para conseguir seguridad y control sobre
la situación.
Este
afán de intentar ser siempre más que los demás, nos conduce en ocasiones a
hacer un uso excesivo de la mentira, transformándonos en
personajes total o parcialmente ficticios. Aquí podríamos aplicar aquello de
que "los mentirosos tienes las piernas muy cortas". Si edificamos una
vida sobre la mentira, ésta acabará por venirse abajo.
Pero
podemos llegar más lejos y concluir que el hombre necesita la mentira como medio
para llevar a cabo su vida y para ello construimos una imagen falsa tanto del
mundo como de nosotros mismos. Esta capacidad de autoengaño mejora nuestra autoestima,
nos vemos mejor y más positivamente de lo que realmente somos, así como construímos
una imagen falsa y pasamos por alto las contradicciones a las que la vida
cotidiana nos somete. Esta estrategia de autoengaño pasa, sin embargo
desapercibida al hombre.
Hablando de la mentira, aparece por
lógica complementaria, el término "verdad". Aquello que conocemos
como verdad, ha sido dictado por el hombre, está sujeto a juicio y en realidad,
nada es verdad para toda la humanidad. Son por tanto, dictámenes que el hombre
formula con el anhelo de poder elevar a la categoría de verdad universal, pero
quedan sin embargo rebajadas a mentiras disfrazadas.
Pero podemos discutir si como
consecuencia del proceso evolutivo que ha dado lugar a la aparición de nuestra
inteligencia el hombre como ser que utiliza su libre albedrio puede superar el
uso de la mentira. Desde el punto
de vista moral, matizamos aquellas mentiras que son formuladas con el propósito
de lograr un objetivo, de agradar a alguien, de dañar a alguien o simplemente
de sobrevivir.
Moralmente, aquello a
lo que nos conduce la mentira, no nos satisface. Unos cimientos falsos acaban
por desmoronarse tarde o temprano y todo se nos viene encima.
Para
lograr aquello que nos proponemos, debemos imponernos a los demás, esto es
cierto por cruel que resulte, lo importante es hacerlo a través de métodos
legítimos, que nos permitan que al acabar el trabajo, podamos mirar atrás y
sentirnos orgullosos de aquello que hemos logrado, y sobre todo de cómo lo
hemos logrado.
La respuesta depende de ti
Verdad, mentira. Sinceridad, engaño. Son términos con los que convivimos a diario, y en cada acción que llevamos a cabo entran en juego. No hay cosa que hagamos o digamos en la que no nos planteemos si hacerle caso a nuestro “ángel” que nos habla por el oído derecho o a nuestro “demonio” que nos susurra por el otro. Uno nos dice actuar correctamente y el otro dejarte llevar por la mentira para alcanzar tu objetivo. Pero… ¿Es siempre nuestro “demonio” el malo de la historia?
Una cosa está clara, la mentira es una cualidad más del ser humano, y la ponemos en uso para llegar más lejos en nuestro objetivo cuando no funciona la transparencia en nuestras acciones. El engaño se ha convertido hoy en día en un mecanismo muy efectivo, ya que por defecto solemos creer que lo que vemos y oímos es verdad. En las campañas políticas se hace uso a menudo de esto último, aunque eso sería ya meterse en otros temas…
El engaño ha demostrado ser una característica ventajosa. Es algo flexible, se adapta a cualquier circunstancia en la que nos encontremos implicados y nos sirve como escapatoria ante algún problema, anteponiéndolo a decir la verdad, ya que esta podría ser comprometida por algún motivo. ¿Y qué pasa si nos descubren la mentira? Como seres humanos que somos, nos regimos por la ley del mínimo esfuerzo, por lo que preferimos inventarnos otra nueva mentira sobre la marcha a tener que decir la verdad y explicarla.
Entonces, si recurrimos tanto al engaño (a veces incluso inconscientemente), ¿Porqué lo vemos como algo malo considerándose una costumbre diaria en nuestras vidas? Los individuos mentimos sabiendo que lo hacen nuestros semejantes pero confiando, y consiguiendo buena parte de las veces, que en nuestro caso la mentira consiga su objetivo; pero hay un problema: la mentira deja un rastro de derrota para nuestro orgullo. Además preferimos que nos digan la verdad a que nos mientan, ya que aborrecemos que nos engañen. En definitiva, al mentir herimos nuestro propio orgullo, ya que estamos haciendo lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.
Los seres humanos somos de los pocos seres vivos, por no decir los únicos, que podemos resistir nuestros “instintos animales”. La respuesta a la pregunta de si has dicho alguna verdad en las últimas veinticuatro horas depende de nosotros mismos, ya que somos libres en elegir si decir la verdad o recurrir a la mentira. Tú decides. Y es eso, nuestra capacidad de negar nuestros impulsos y decidir por nosotros mismos lo que queremos es lo que nos distingue del resto de individuos.
¿Se puede conocer la verdad?
¿Qué entendemos por verdad?
La verdad, algo subjetivo, algo que no podemos llegar a tocar, ver, sentir, oir… entonces, ¿cómo sabemos, que algo que nunca hemos podido comprobar con los sentidos, existe?
Pues bien, en mi opinión, la verdad no existe, no solo desde el punto físico, si no porque la verdad, como dijo Hume, es una cuestión de hecho, ¿y eso por qué? Por algo muy simple, porque hay dos tipos de verdad según mi punto de vista:
La verdad que nos favorece: Este tipo de verdad es una verdad que todos buscamos. Esta verdad es lo que siempre buscamos. La que para nosotros, viene con ella la felicidad, porque si alguien te da una buena noticia, es bueno, porque ati te favorece. Y entonces ahí podemos ver que la verdad se rige por el sentimiento, pero, el sentimiento es una cuestión de hecho, y las cuestiones de hechos son probables, porque no hay una verdad eterna, y eso es porque siempre habrá algo o alguien que puede decir lo contrario, pero esa contrariedad, también es probable.
La verdad que no nos favorece: Esta, es la más odiada por todo ser humano, la más evitada. Llegamos a puntos en los que para evitar esa verdad que no nos favorece, o que no les favorece a nuestras personas más cercanas, que mentimos, solo por el hecho de no querer hacerles daño, o también, que es más normal, porque indirectamente nos afecta decirles la verdad. Llegamos también incluso a creer realmente que esa mentira es nuestra verdad, y eso puede crear un trastorno.
Durante muchos años, nuestros antepasados siempre han querido descubrir esa ”gran verdad”, pero, si tantos años persiguiéndola, ¿cómo es que ni los más inteligentes que han pasado por nuestra historia, la han conseguido descubrir?, ¿o ni si quiera acercamos un poco a ella?. Desde mi punto de vista, esa gran verdad nunca ha existido, ni creo que exista, porque esa verdad, nunca se ha llegado a ver para decir que existe, y si no se ha visto, no se sabe que existe, y tampoco se puede conocer.
Otra cosa es, que desde la antigüedad, esa ”verdad” sea en realidad la felicidad inalcanzable, que
siempre se ha asociado a un ser infinitamente poderoso, que tampoco se ha llegado a demostrar si existe o si no existe. Por tanto, otra cosa inalcanzable, es la felicidad y la verdad, que se pueden llegar a relacionar.
Es decir, en mi opinión, la verdad no se puede llegar a conocer, prácticamente porque jamás ha existido, porque la verdad es una invención del ser humano que se ha ido modificando día si y día también para gusto de la humanidad.
También hay gente que dice que si ves un estuche de color rojo, es rojo, y eso es ”verdad”, pero, ¿y si de pequeño ese color rojo te hubiesen dicho que es verde?. Tu ese estuche dirías que es verde, y entonces, si te dicen que es rojo, sería ”mentira”. Lo mismo pasa con todo, con las matemáticas, física, arte, incluso el amor. No digo que todo sea mentira, ni que un ser superior nos esté engañando. Con esto quiero decir que esa gran verdad, puede ser para unos una cosa, pero para otros otra diferente. Un tema de la actualidad donde se puede ver, es la homosexualidad, porque para unos puede ser ”abominable”, pero para otros lo más normal que puede haber en esta vida.
La forma de interpretar la verdad es muy diferente según la persona.
En conclusión, la verdad no se puede conocer, pero, si se puede llegar a un entendimiento en común de todos los seres que han pisado la faz de la tierra, como que hay día y noche, pero, eso solo es probable, porque no todo el mundo podemos entender igual esa verdad tan vieja como nuestro planeta Tierra. Es decir, la verdad no se puede conocer, desde mi punto de vista
La verdad, algo subjetivo, algo que no podemos llegar a tocar, ver, sentir, oir… entonces, ¿cómo sabemos, que algo que nunca hemos podido comprobar con los sentidos, existe?
Pues bien, en mi opinión, la verdad no existe, no solo desde el punto físico, si no porque la verdad, como dijo Hume, es una cuestión de hecho, ¿y eso por qué? Por algo muy simple, porque hay dos tipos de verdad según mi punto de vista:
La verdad que nos favorece: Este tipo de verdad es una verdad que todos buscamos. Esta verdad es lo que siempre buscamos. La que para nosotros, viene con ella la felicidad, porque si alguien te da una buena noticia, es bueno, porque ati te favorece. Y entonces ahí podemos ver que la verdad se rige por el sentimiento, pero, el sentimiento es una cuestión de hecho, y las cuestiones de hechos son probables, porque no hay una verdad eterna, y eso es porque siempre habrá algo o alguien que puede decir lo contrario, pero esa contrariedad, también es probable.
La verdad que no nos favorece: Esta, es la más odiada por todo ser humano, la más evitada. Llegamos a puntos en los que para evitar esa verdad que no nos favorece, o que no les favorece a nuestras personas más cercanas, que mentimos, solo por el hecho de no querer hacerles daño, o también, que es más normal, porque indirectamente nos afecta decirles la verdad. Llegamos también incluso a creer realmente que esa mentira es nuestra verdad, y eso puede crear un trastorno.
Durante muchos años, nuestros antepasados siempre han querido descubrir esa ”gran verdad”, pero, si tantos años persiguiéndola, ¿cómo es que ni los más inteligentes que han pasado por nuestra historia, la han conseguido descubrir?, ¿o ni si quiera acercamos un poco a ella?. Desde mi punto de vista, esa gran verdad nunca ha existido, ni creo que exista, porque esa verdad, nunca se ha llegado a ver para decir que existe, y si no se ha visto, no se sabe que existe, y tampoco se puede conocer.
Otra cosa es, que desde la antigüedad, esa ”verdad” sea en realidad la felicidad inalcanzable, que
siempre se ha asociado a un ser infinitamente poderoso, que tampoco se ha llegado a demostrar si existe o si no existe. Por tanto, otra cosa inalcanzable, es la felicidad y la verdad, que se pueden llegar a relacionar.
Es decir, en mi opinión, la verdad no se puede llegar a conocer, prácticamente porque jamás ha existido, porque la verdad es una invención del ser humano que se ha ido modificando día si y día también para gusto de la humanidad.
También hay gente que dice que si ves un estuche de color rojo, es rojo, y eso es ”verdad”, pero, ¿y si de pequeño ese color rojo te hubiesen dicho que es verde?. Tu ese estuche dirías que es verde, y entonces, si te dicen que es rojo, sería ”mentira”. Lo mismo pasa con todo, con las matemáticas, física, arte, incluso el amor. No digo que todo sea mentira, ni que un ser superior nos esté engañando. Con esto quiero decir que esa gran verdad, puede ser para unos una cosa, pero para otros otra diferente. Un tema de la actualidad donde se puede ver, es la homosexualidad, porque para unos puede ser ”abominable”, pero para otros lo más normal que puede haber en esta vida.
La forma de interpretar la verdad es muy diferente según la persona.
En conclusión, la verdad no se puede conocer, pero, si se puede llegar a un entendimiento en común de todos los seres que han pisado la faz de la tierra, como que hay día y noche, pero, eso solo es probable, porque no todo el mundo podemos entender igual esa verdad tan vieja como nuestro planeta Tierra. Es decir, la verdad no se puede conocer, desde mi punto de vista
viernes, 30 de mayo de 2014
La verdad sobre la verdad y la realidad de las mentiras
El problema que tenemos al decir que algo es verdad, conlleva preguntarse,
¿cuáles son las cosas que nos lleva a decir que algo es verdad?
A lo largo de la historia, se ha visto la verdad como algo que explicar de forma coherente y fiel a la realidad.
Esto, se explica de forma muy simple, la realidad se impone a la mente y el
conocimiento corresponde a la realidad.
Al cabo del tiempo, los pensadores se dieron cuenta de que entre distintas
persona, existían diversas formas de pensar sobre una misma cuestión. Para
entender esto, empezaron a hacer la distinción entre opinión y razón, haciendo
ver que esta última es la única que puede proporcionar un conocimiento
verdadero de la realidad.
Por otro lado encontramos la mentira, es algo que la gente
utiliza para esconder la verdad de las cosas
Uno puede ser un mentiroso y no tener conciencia plena de serlo, de hecho
hay muchísimas personas que viven mintiendo, su conducta, se basa en una
mentira sistemática, fomentada por el autoengaño.
Como decía Nietzsche, la mentira más común es con la que el hombre se
engaña a sí mismo.
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