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domingo, 26 de enero de 2014

Indespojable y bajo llave

 ¿El entorno en el que vive un hombre determina su conducta y la actitud que toma frente a las situaciones a las que se enfrenta?¿Es el hombre simplemente el resultado de la suma de todos los factores exteriores que lo determinan o éste puede sobreponerse a ellos y adoptar diferentes formas en las que actuar? Ya el mismo Viktor Frankl nos expone en su obra más importante la libertad espiritual del ser humano.

 Toda persona bajo las peores situaciones y limitaciones externas es capaz de tomar decisiones interiores que determinen su comportamiento. Existe una libertad espiritual indespojable y que ningún otro ser humano puede arrebatarnos ni siquiera bajo restricciones externas.

 La libertad es la capacidad del ser humano para obrar según su propia voluntad, e igualmente definimos libertad espiritual, como la capacidad del ser humano para tomar decisiones internas que afecten a su comportamiento. Ésta última es intrínseca de cada persona y no puede ni arrebatarse ni privar de ella a nadie. Viktor Frankl manifiesta su experiencia en el campo de concentración mediante ejemplos que nos pueden servir para entender esta afirmación. Algunos hombres del Lager visitaban los barracones ofreciendo consuelo al resto de prisioneros así como su único mendrugo de pan. Este comportamiento muestra sin duda como bajo la peor situación como puede ser un campo de concentración, hay personas que toman las riendas de su libertad interior y determinan ellos mismos, y no los factores externo que les rodean, la decisión de fortalecerse y ayudar a los demás. Si negásemos esto no podríamos encontrar razón alguna para ver este tipo de comportamientos en estos escenarios de desolación y dificultad.


 Todo hombre está capacitado para tomar una forma u otra de actuar respecto a la situación que esté viviendo, ya sea ésta positiva o muy negativa. La libertad espiritual es algo propio del ser humano y no se puede privar de ella a nadie por más restricciones externas que se den.



Yo decido

     Somos nuestros propios jefes, si de verdad creemos en nosotros mismos, nunca dependeremos de nadie, ni  nadie podrá con nosotros ¿Debemos darnos por vencido?  ¿Cuál es nuestra última esperanza? ¿Quién tiene la última palabra?
     Nunca hay que dar nada por perdido, porque no sabemos qué puede pasar en el último momento. Por mucho que nos quieran hacer sentir inútiles, humillarnos, reirse de nosotros ... en general, siempre que nos quieran hacer algún mal, vamos a tener la última palabra. Nuestra última palabra siempre va a ser elegir como tomarnos esas situaciones. Viendo de quién vienen esas palabras negativas y por qué razón vienen, es decir, analizando bien la situación, vamos a elegir entre, aceptar esa crítica, o pasar de ella. Por mucho que la gente se empeñe en hundirte, tu siempre te tendrás a ti mismo, y si crees en ti mismo, no necesitas a nadie más. Tenemos algo que nos caracteriza, ese algo es la libertad interior, y consiste en decidir cómo tomarse la cosas. Por muy oprimidos que nos sintamos, siempre tendremos esa libertad, que será la mejor respuesta. Siempre se ha dicho que quien ríe último rie mejor. Si nos aceptamos a nosotros mismos, sabemos cómo somos y por qué, no tendremos que dejar que hagan con nosotros lo que quieran, nunca podrán hacernos pensar de una forma u otra.
     Esto nos debe hacer darnos cuenta de que somos dueños de nosotros mismos, y nadie más, que en los peores momentos, por muy injusto que parezca, casi siempre vamos a tener que afrontarlos solos, pero no necesitaremos a nadie más. Nosotros seremos los que decidamos, siempre.

Si no tienes vida interior, de nada te sirve buscarla fuera.

Actualmente, nuestra sociedad ha resaltado la exterioridad a través de todos los medios de comunicación y la vida interior es una de nuestras dimensiones más olvidadas.

Para muchas personas, la vida interior consiste en lograr cierta tranquilidad interna, en aislarse de los problemas y complicaciones del mundo exterior, en alcanzar cierta fuerza, equilibrio, etc, pero no es lo que significa realmente. Se trata de conseguir ver lo que ocurre dentro, desenmarañarlo todo, y llegar a ser como en verdad eres, más allá de todas las limitaciones y condicionamientos personales.
 Este interior, se da a conocer cuando te detienes, comienzas a mirar dentro de ti y a piensas en cuestiones como: ¿qué sentido tiene mi vida? ¿hay vida más allá de esta?

Un ejemplo de alguien que gracias a su interior superó muchas adversidades a lo largo de su vida, es Viktor Frankl. Este psicólogo de origen judío, estuvo recluido en uno de los campos de concentración nazis y consiguió sobrevivir a él pensando en que algún día volvería a reencontrarse con su mujer.

La vida interior nos permite mantenernos en pie en nuestro camino ante las dificultades, los obstáculos y adversidades que todos, sin excepción, vivimos y sufrimos.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Buscar soluciones positivas a los sentimientos.

Un sentimiento es un estado de ánimo que se produce por algo alegre o triste, por tanto los sentimientos van unidos a una emoción que repercute en nuestro estado de ánimo.

Cuando un sentimiento es negativo es muy importante tratarlo con serenidad, expresarlo con palabras en alguien en quien confiemos para contarle lo que me sucede y cómo lo puedo afrontar, lo que me ayudará a estar mejor conmigo mismo, me ayudará a aprender muchas cosas que me harán falta para la vida, pues la vida es una continua lucha, dónde los sentimientos forman gran parte de ella, teniendo que motivarnos con cosas positivas, lo que se consigue con la voluntad y la inteligencia. La voluntad nos ayudará de forma positiva en nuestros sentimientos.

La inteligencia, la voluntad y los sentimientos van unidos, pues estas tres cosas nos darán fuerza para cambiar y con ellos encontraremos motivos para solucionar nuestros problemas. Ejemplo: Si yo he estudiado y no he conseguido lo que esperaba, sino todo lo contrario, tengo un sentimiento de tristeza muy grande y me vengo abajo, no tengo ganas de nada, estoy sufriendo. Pero si yo controlo mis sentimientos, pongo en marcha mi inteligencia con sentimientos positivos y con voluntad, consigo superarme, ver lo que he hecho mal, que es lo que ha pasado y busco fuerzas para cambiar, entonces poco a poco me encuentro mejor y consigo superarme. Todo ello lo he conseguido porque me he transmitido ilusión a mi mismo y he buscado soluciones.

Alfonso Aguiló Pastrana en su conferencia: ¿Se pueden educar los sentimientos?.

Nos dice que las cualidades sentimentales deben estar guiadas por la inteligencia, ya que te pueden ayudar a conocerte a ti mismo, para ayudarle a los demás...etc. Aunque Tales de Mileto decía que lo más difícil era conocerse a si mismo.

En conclusión, con la inteligencia y la voluntad nuestros sentimientos serán mas positivos y nos ayudarán a solucionar problemas que nos afectan a los sentimientos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

El temor del hombre

            Las personas por naturaleza tenemos miedo a expresarnos, y eso es algo que tenemos que superar poco a poco durante nuestra vida. Mostrarle nuestro interior a los demás es una ardua tarea ya que tememos el que puedan pensar de nosotros, si le seguiré cayendo bien, si se lo dirá a los demás ...
 
La gente se pone máscaras e intenta ser lo que no es en realidad, ya que su faceta más profunda no es la que sus conocidos esperan de el. Por eso dependiendo del entorno en el que nos hallamos nos vestimos de alguien que cae bien a la gente y aparentamos serlo durante ese momento,pero lo por es cuando llegas a tu cuarto.

Ese lugar donde nadie te juzga, donde puedes actuar de forma normal. En ese momento te das cuenta de que esto no puede seguir siendo así, de que tienes que mostrarte al mundo tal y como eres sin pensar en las opiniones ajenas.La realidad puede ser cruel y engañosa pero si afrontas todo sin que nada te cambie veras todo más claro.

   En mi opinión todo el mundo lleva una máscara, aunque crea lo contrario, y hay que saber que solo los que te valoran tal y como tu eres, no lo que imitas ser por ellos, son las personas que valen la pena.