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domingo, 1 de junio de 2014

¿Mentir como forma de vida?

El engaño es una característica que permite manipular la realidad para que sea de nuestro agrado pero, ¿el engaño puede estar tan conectado a nuestra forma de vida como para formar parte intrínseca de ella? ¿Vivimos en una realidad falsa llena de mentiras?

Desde la antigüedad el engaño ha sido imprescindible para el éxito evolutivo. Los antepasados luchaban con astucia siendo la mentira  el arma para conseguir sus objetivos.  La mentira ha existido siempre como una cualidad muy ventajosa, gracias a la cual podemos crear falsas realidades y utilizarlas en nuestro propio beneficio. Con ella manipulamos la mente de los demás e incluso podemos manipular nuestra propia mente creyéndonos nuestras propias mentiras. Es esta mentira la herramienta para aislarnos de la realidad cuando no queremos aceptarla y nos sentimos abrumados ante ella. Nos engañamos a nosotros mismos, reprimimos los recuerdos, inventamos otros, racionalizamos el comportamiento, elevamos la  opinión que tenemos de nosotros …todo  para nuestra mayor satisfacción, ya que todos preferimos una mentira que te haga feliz que una verdad que te haga llorar. Tantas utilidades del engaño hacen que continuamente por una o por otra cosa mintamos y vivamos en una realidad ficticia. Además, Al igual que nosotros mentimos, también estamos rodeados de una gran cantidad de mentiras, de las cuales solo somos capaces de captar la mitad de ellas. Y así, si vamos más allá podemos decir que toda la sociedad y los sistemas establecidos  y el gobierno es una gran mentira que aceptamos como verdad. Pero más allá de todo esto poseemos una conciencia humana que nos advierte que este no es un modo correcto de vida y a la larga lo único que hace es perjudicarnos.

Sean cuales sean las mentiras está claro que ocupan una gran parte de nuestra existencia  y las hemos interiorizado como una forma de vida incorrecta y falsa de la que deberíamos desprendernos y vivir en la verdad y de una manera más sencilla. 

domingo, 26 de enero de 2014

El que tiene un porqué para vivir puede superar casi cualquier cómo

Las personas constantemente nos estamos proponiendo metas a las que llegar y, a menudo, deseamos que lleguen determinados momentos que nos producen felicidad, como pueden ser las vacaciones de verano después del curso escolar o el simple hecho de llegar a nuestra casa después del trabajo y reunirnos con nuestra familia. Esto es lo que hace que miremos para adelante y demos un sentido a nuestra vida. Nuestras metas, deseos y gente querida  hacen que tengamos algo por lo que vivir, pero, ante situaciones difíciles, ¿se puede carecer de estas metas y deseos? Y, si es así, ¿qué sentido tiene nuestra vida?

Esta frase de Nietzsche da lugar a pensar en la naturaleza humana y en su capacidad de superación. Si alguien tiene una meta, algo que desea lograr, tiene motivos por los que seguir viviendo y, con tal de conseguirlo, es capaz de soportar casi cualquier cosa. Si la gente no se establece objetivos en la vida no tiene nada por lo que quiera seguir viviendo y su vida pierde el sentido, produciéndose en el individuo un vacío existencial que incluso puede conllevar al suicidio. Es necesario tener objetivos y sobre todo en situaciones difíciles, como fueron  los campos de concentración nazis. Las condiciones de vida eran tan duras que  muchas personas, ante esta cruda realidad, perdían toda esperanza que pudieran albergar y, sin poder ver más allá del sufrimiento del día a día, se rendían a seguir resistiendo y morían. Es imprescindible tener objetivos y esperanzas como los tuvo Víktor Frankl. Él continuamente pensaba en su mujer y, aunque sabía que lo más probable era que ella estuviera muerta, se aferró a la posibilidad de que no lo fuera y nunca perdió la esperanza de poder volver a verla algún día. Esto hizo que deseara seguir viviendo convirtiéndose éste en otro de sus objetivos, sobrevivir a los campos de concentración. También, aunque parezca difícil, se esforzaba en seguir viendo las cosas bonitas de este mundo, como puede ser un simple amanecer, e intentaba junto con los demás reclusos encontrar la macabra parte cómica de todo ello para, mediante esta forma, aislarse y despreocuparse un poco de la realidad, sustituyendo el sufrimiento por diversión y dándole más sentido a su vida y ganas de sobrevivir.

Víktor Frankl es un claro ejemplo de lo imprescindible que es tener un motivo por el que vivir y por el que luchar para dar sentido a nuestra existencia  y saber que, ante todo, por muy difícil que sea nuestra situación, nunca debemos perder la esperanza.

domingo, 12 de enero de 2014

El más allá

 Muchas personas que han estado en el umbral de la muerte o incluso clínicamente muertos por varios minutos cuentan experiencias similares sobre lo que les ocurrió durante ese tiempo. Decían sentirse ligeros, notaban cómo dejaban su cuerpo atrás y el dolor desaparecía. Acto seguido vieron una luz resplandeciente y hermosa a través de una especie de túnel en el que al final les esperaban sus familiares y sus amigos fallecidos. Cada vez se sentían más libres y deseaban alcanzar esa luz, pero sus seres queridos les decían que tenían que volver, que todavía no era su hora. De repente notaron un fuerte dolor y la luz y el túnel desaparecieron. Se encontraban tumbados en la cama de un hospital tras haber estado en coma.

Para estas personas cambió la percepción de la muerte asegurando que sólo es el inicio de una nueva vida en un estado de completa paz y alegría en un lugar mágico del cual no volverían. Pero, ¿Qué es lo que hay realmente?

Si definimos la muerte como la ausencia de vida tendríamos que ver a qué tipo de vida nos referimos. Si nos referimos a que dejamos de existir para siempre, tras la muerte no habría nada y sería el fin. La otra opción es mucho más esperanzadora y se refiere a la muerte corporal de tal manera que tras la muerte habría algo más y podríamos seguir viviendo. Algunas personas creen en la vida eterna en la que el alma se desprende  del cuerpo y sube al cielo, un lugar paradisíaco en el que te reúnes con tus seres queridos en completa felicidad y armonía. Otros, creen en la reencarnación en la cual cuando morimos, nuestra alma se reencarna en otro ser y volvemos a vivir. Pero, ¿qué es el alma?, ¿y el cielo? Aunque nunca podamos saberlo lo que sí es cierto es que nuestro cuerpo está formado por un conjunto de energía y que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma, por lo tanto es posible que al morir esta energía interna o alma se evadiera hasta otra dimensión desde la que pudiéramos observar todo sin que aquellas personas vivas nos pudieran ver, sería como si nos convirtiéramos en seres de 4 dimensiones ante nuestro mundo de 3. Y yendo más allá siguiendo con este pensamiento es posible que ese Dios o Dioses sean seres que vivan en esa dimensión. Y a lo mejor esta dimensión o cielo sea una fase intermedia para recapacitar y volver a la vida reencarnándonos en otro ser y perdiendo nuestros recuerdos pasados.

Lo que sí es cierto es que a todos nos va a ocurrir y que sea lo que sea nunca durante nuestra vida terrenal lo podremos saber puesto que nadie ha vuelto ni volverá de ese otro lugar para contarnos como es.  Ya que no podemos saber que nos espera después de la muerte, dediquémonos a vivir el presente y a hacer de nuestra vida algo prodigioso y que cuando llegue nuestra hora, muramos como seres dignos y, si hay algo más allá lo vivamos de nuevo con intensidad.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Todavía nos falta

Según el diccionario democracia es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la sociedad. De acuerdo con esto, ¿podríamos decir que España es una sociedad democrática?

Según consta en su Carta Magna, la Constitución de 1.978 España es un país democrático ya que los ciudadanos tenemos derechos y libertades de opinión y pensamiento y el poder no reside en una sola persona. Pero, desgraciadamente esto no significa que sea de hecho una Democracia.  Si atendemos a la definición de democracia los españoles tendríamos que tener el derecho de decidir conjuntamente como se va a organizar nuestra nación, sin embargo la única participación que nos permiten es la de poder votar libremente cada cuatro años al partido político que más nos guste, dejándolo después todo en sus manos, sin poder opinar y teniendo que recurrir a manifestaciones para reclamar algo. Es lógico que haya un grupo de personas (partidos políticos) que representen a España, ya que si no los hubiera se podría formar un gran caos, pero como representantes que son y como su nombre indica, tienen que representar a alguien y, para poder hacerlo, previamente es necesario conocer las opiniones de aquellas personas a las que representan, los ciudadanos españoles, aunque parece que esta parte imprescindible se la saltan y gobiernan de acuerdo a sus intereses. Si España fuera una verdadera democracia no ocurriría esto, simplemente se harían reuniones en donde los ciudadanos pudieran opinar, debatir y buscar soluciones sobre los aspectos de la sociedad con los que no están de acuerdo.

A esta Nación le falta "sentido de la Democracia" en la que, ante todo y sobre todo, debería imperar la Ley y existir una conciencia de que las instituciones no pertenecen a un partido u otro sino que tendrían que trabajar conjuntamente sin tantas discusiones superfluas y sin poner por encima su propio beneficio, y con la participación de los ciudadanos para tratar de encaminar nuestra nación hacia un futuro más próspero y mejor.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Todo lo que te propongas lo puedes lograr

¿Quién no ha deseado algo que parece inalcanzable ya se trate de un trabajo, una aspiración, de unos conocimientos o de una competición? Las personas continuamente nos estamos proponiendo metas, algunas son pequeñas y fáciles de conseguir y otras realmente complicadas.

muchas veces nuestros objetivos los consideramos muy difícil de alcanzar, creemos que por más que nos esforcemos no lo vamos a conseguir y esta actitud negativa nos hace desistir del intento con la frustración que eso conlleva pero, si reflexionamos un poco, todas las metas son alcanzables, por ejemplo en el caso de una competición siempre hay alguien que la gana, si queremos crear algo nuevo siempre hay alguien que ha creado otro invento antes, si tenemos un objetivo siempre hay alguien que también lo tiene y que lo ha conseguido y, en todos estos casos, si ese alguien lo ha conseguido, ¿Por qué nosotros no lo vamos a poder lograr? ¿Que nos lo impide? Eliminando casos de deficiencia todos nacemos con las mismas capacidades. Es cierto que algunos tienen más predisposición y aptitudes para determinados conocimientos, pero básicamente todo se basa en el periodo de nuestra infancia, según el ambiente en que crezcamos, la motivación que recibamos, el interés por las cosas y nuestras bases de aprendizaje son las que van a condicionar la dificultad o facilidad que tengamos para algo. En definitiva todo se basa en el esfuerzo y en la constancia por lo que no hay nada perdido, si te lo propones antes o después lo consigues.


Es muy importante no perder nunca la esperanza y seguir hacia delante. ¿Quién iba a pensar en el pasado que hablando a un aparato en un lugar del mundo nos iba a escuchar alguien en el otro extremo?, ¿O quien habría imaginado que podríamos alcanzar y andar por la luna? Sin que caigamos en una utopía irrealizable todo lo que soñamos lo podemos lograr solo hace falta imaginar, conocer, investigar y fijarnos una meta, tener muy claro lo que queremos y no abandonar a mitad de camino.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Nuestro segundo cerebro

En la vida todo está lleno de lógica y de razones pero, a veces, no queremos aceptarlas o no nos parecen suficientes y nos enfrentamos a ellas. Por ejemplo, si una relación afectiva o de amistad no es sana, ¿por qué no la dejamos? Aquí es donde interviene la frase de que el corazón tiene razones que la razón no entiende.

Así pues, en algunas ocasiones no nos percatamos de que esa relación es dañina porque idealizamos a esa persona o a esa situación no queriendo ver la realidad, cerramos los ojos y nos dejamos llevar. En otras ocasiones sabemos que esa relación o esa situación no es adecuada pero no queremos que acabe, nos aferramos a que eso puede cambiar e incluso podemos llegar a hacer cosas que nunca antes habríamos hecho por tal de conseguir lo que queremos. Sin embargo, con el tiempo las cosas se ponen en su sitio, la realidad sale a la luz y, a veces, las decisiones tomadas por el corazón resultan equivocadas, tal vez por la excesiva idealización o por ansiar cosas que solo pueden ocurrir en la imaginación y, ante esto, pensamos que fuimos unos necios por no hacer caso a nuestra razón. Pero otras veces es todo lo contrario, acertamos en nuestra toma de decisiones con respecto a personas o situaciones, todas esas razones que nos hacían dudar desaparecen, todo gracias a que el corazón se impuso a la razón y pudimos observar algo más allá de toda lógica.


Puede que no siempre acertemos pero es necesario dejarse llevar por el corazón siempre y cuando este no nos nuble la razón. De esta forma podremos analizar la situación viéndola de diferentes forma y, sabiamente poder elegir.

martes, 8 de octubre de 2013

El porqué de la vestimenta

¿Por qué vamos vestidos? Esta es una cuestión que no nos solemos preguntar. Lo consideramos un hecho propio de cualquier ser humano, algo normal, pero, ¿Por qué es así?, ¿Por qué no dejamos nuestro cuerpo al aire como los demás seres vivos?, ¿Porque nos da vergüenza?, ¿Porque tenemos frio?, ¿Será porque estamos más cómodos?

El ser humano desde hace mucho tiempo lleva tapándose el cuerpo. Se sabe que a lo largo de toda la evolución que ha sufrido hasta nuestra actual apariencia, el homo sapiens, hemos perdido la mayor parte de nuestro vello corporal propio de la mayoría de los animales para protegerlos del frio. Por lo tanto hemos necesitado cubrirnos con ropas para compensar esta pérdida del vello. Pero, ¿Es la necesidad de abrigarse el único motivo?, no. Si este fuera el único motivo, en verano, cuando el calor es abrasador,  no iríamos vestidos, pero, sin embargo, aunque sea levemente cubrimos nuestro cuerpo. ¿Por qué? Puede que sea la costumbre la que nos lleve a hacerlo. Una costumbre que empezó  hace mucho tiempo cuando los seres humanos aprendieron a elaborar tejidos  para protegerse del frio. Con el paso de los años fueron creando más y más tejidos y a partir de esta innovación y a lo largo de toda la evolución humana, nos hemos cubierto con ropa. Esta costumbre ha hecho que consideremos algo totalmente fuera de lo normal el ir desnudos y que si lo hiciéramos sentiríamos mucha vergüenza. Puede que sea la simple necesidad que sintamos de no ir descubiertos ya que inconscientemente necesitamos algo para sentirnos más seguros y protegidos. Algo que haga la función de coraza aunque sea una simple tela.


De todas formas el pensamiento y las costumbres sobre cómo vamos vestidos va variando con el paso del tiempo y ¿Quién no diría que en un futuro fuéramos con bikini por la calle o incluso desnudos? Todo depende de sentirnos bien con nosotros mismos y de respetar al prójimo.